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Un recurso con destino social

Los trabajos de poda realizados en distintos puntos de la ciudad generan restos que, en lugar de ser descartados, se transforman en leña. La iniciativa busca mitigar el impacto del frío extremo en hogares sin acceso pleno a sistemas de calefacción.

“De lo que muchos ven como descarte, nosotros vemos una oportunidad para acompañar”, destacaron fuentes municipales. El programa prioriza especialmente a abuelos y vecinos con menores recursos.

Gestión ambiental y calidez humana

La medida combina criterios de economía circular y asistencia social. Cada entrega se coordina previamente mediante relevamiento territorial.

Desde el municipio afirmaron que seguirán ampliando esta política durante los próximos meses, como parte de una gestión centrada en “los detalles que construyen comunidad”.

Así, la poda urbana deja de ser un mero servicio de mantenimiento para convertirse en una herramienta de contención vecinal.

Autor: admin