Me contó un pajarito: De Loredo pasó por Calamuchita, dejó perlitas y se fue con más preguntas que respuestas
La silla vacía (y el fantasma judicial)
Lo primero: Estanislao Eraso, su apuesta para Santa Rosa, no estaba sentado en la mesa principal del acto. ¿Casualidad? Nadie se lo cree.
"Será que hoy lo nombra de palabra, pero no quiere fotos con él por el tema judicial", (Recordemos que Eraso esta imputado y procesador por supuesta defraudacion publica en la gestio de Favot) susurraban en los pasillos.
Si el candidato no es apto para la foto, ¿es realmente el candidato? O peor: ¿es solo un nombre para cumplir, sin el respaldo del cuerpo?
"Nosotros lo pusimos": el tiro que volvió contra De Loredo
La segunda perlita: el bombazo contra el intendente Eduardo "Tata" Martín.
—"Nosotros lo pusimos", sentenció De Loredo, como quien reclama una deuda de lealtad.
Pero desde la Municipalidad de Santa Rosa no tardaron en responder:
"Que le falta memoria...Segun MArtin , Nuca hable con Deloredo….ni nunca puso nada…Pero si trata asi a sus candidatos en Santa Rosa que se niega a sacarse una foto por que esta procesador deja muchos de que hablar ".
Y aquí viene el dato fino, el que escuece:
Los legisladores "mano de yeso" que, entre gallos y medianoche, votaron la Ley 10.333 (la famosa quita de jubilaciones). En esa época, De Loredo era legislador. Y votó a favor.
Pero no para ahí la cosa. Dicen que sus postulaciones y elecciones fueron financiadas por ARSAT, empresa que él presidió entre 2015 y 2018.
"Critica al Tata por no dar cuentas, pero él mismo financió su carrera con plata estatal mientras jubilados perdían sus haberes", ironizaron desde Santa Rosa.
El legislador de los videos (que nunca pasan a los hechos)
Y mientras tanto, al lado de De Loredo estaba el legislador departamental Mauricio Jaimes, deloreísta de la primera hora.
¿Su currículum en el Valle?
Videos. Promesas. Planos medios sonrientes. Cero obras. Ni para el hospital, ni para el valle.
"Solamente videos de promesas", resumen los vecinos.
Conclusión picante
De Loredo vino a mostrar unidad, pero dejó ver fracturas. Quiso dar lecciones de gestión, pero arrastra una mochila judicial, legislativa y financiera que pesa más que sus declaraciones.
Moraleja política: cuando vengas a pegar, asegurate de no tener las manos manchadas con la misma tinta.
Porque en Calamuchita, los pajaritos cantan… y no olvidan.
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